Steve llegó esa misma tarde a la mansión de su padre como loco, la ira le salía por cada poro de su cuerpo, no podía creer que después de todo lo que Chelsea y él habían vivido, ella hubiese sido capaz de traicionarlo de esa manera; no solo no le había bastado con correr hacia los brazos de la competencia, tenía que robarle sus mejores negocios también.
El señor Hoch había ido a su oficina exclusivamente a defender la posición de Chelsea, a decirle que la habían expulsado injustamente pero, ahora viendo todo lo que estaba aconteciendo, él no creía mucho en sus palabras, perfectamente bien esa defensa podía formar...