—Ten –escucho la misma voz de aquella rubia en la que pensaba, se sorprendió al ver un jugo de naranja delante de él.
—Gracias –acepto el jugo, la rubia al estar agachada frente a él pudo muy bien notar el escote de su bikini, cosa que le hizo desviar un poco la mirada sonrojado.
—Los gritos de los chicos han despertado a todos quienes se habían quedado dormidos –comento ella sentándose en su silla, sin darse cuenta, él se había colocado justo al lado de la silla de ella—
—Se a que te refieres –respondió divertido al ver a los pequeños jugar, aunque disimuladamente su vista se enfocó en el...