Solo una flor puede hacer creer otra flor igual de hermosa que ella misma
Así que a ella podría regalarle una rubia blanca–sonrió para sus adentros Armand recordando cierto detalle de su vida, el cual no dejaría pasar desapercibido, pero sería paciente, como siempre lo fue—
A destino después de todo ese pequeño le caía muy bien
Ya no te esfuerces en seguir despierta Emily, cierra los ojos y descansa, ahora yo me hago cargo, te aviso cualquier cosa –ofreció Frank quien coloco su mano sobre la de Emily apretándola levemente mientras una sonrisa bastante tenue salía de sus labios—
Gracias Frank –susurro la rubia quien sin negarse cerró los...