Ese tipo no merecía ser llamado padre…
¿quién te crees que eres tú maldito bastardo? –Pregunto el hombre con el ceño completamente fruncido, ese sujeto no era nadie para entrometerse en los problemas que ellos tres tenían pendientes—
Un hombre, no como tu maricen del demonio golpea niños y mujeres, si quieres pelear con alguien, que sea de tu talla, porque a ellos no los tocas, eso claro si puedes pelear conmigo–amenazo serio el Maxwell soltando el puño del pelirrojo y mirándole de manera amenazante, no, estaba decidido, no les tocaría ni un pelo a esos dos—
Frank nos defendió—sonrió agradecida la rubia quien aún seguía abrazando a su pequeño,...