Por tener la cabeza gacha, ella no noto el muy ligero sonrojo del Maxwell ni lo nerviosa de su vista. Guardaron silencio unos segundos, ninguno sabio que decir, el ambiente estaba que ardía, no se atrevían a mirarse porque sabían que apenas cruzaran miradas seria el corto circuito.
Adiós autocontrol
Tenia listos los informes –rompió el silencio la rubia quien se paró de su silla caminando hasta la impresora y sacando unos papeles, había terminado aquel informe justo antes de quedarse dormida, para su suerte— tenía que mencionarte cierto extraño detalle –siguió hablando mientras concentraba su vista en los papeles para no mirar el rostro del azabache—
Veamos –suspiro el...