Johan llega a casa y, para su sorpresa, Álice se va adaptando a la nueva realidad. Los chicos están cerca de ella y ella les cuenta con orgullo las rarezas de la comida tailandesa; disfrutan de las exageraciones que añade. Todo parece suceder muy rápido; las cosas estarán equilibradas por un tiempo, salvo cierto lobo que aparece justo frente a ti en una imagen que te deja sin aliento y sube el volumen en tus pantalones.
-Qué pasó,-se ríe.-¿Has estado renovando tu look ahora que también eres medio vampiro?
-No te debo ninguna satisfacción. Eres un sinvergüenza común y corriente que me arruinó. -Coge su bolso del sofá. -¡Ahora, sal...