En un mar de lágrimas
Las dos almas se fundían en la unión de las lágrimas de ambos que se entremezclaban cuando no hacía falta decir nada más porque todo estaba siendo dicho sin palabras.
Los corazones supieron hablar cada uno de su propio sentir. Había mucho de dolor y también de angustia, pero en ese momento de premura y animosidad, primó el amor de los dos que necesitaba ser expresado sin freno después de haber estado sometidos a ese desierto de indolente distancia que nos condenó a sufrir por culpa de aquellos desgraciados que se habían ensañado en hacernos la contra solo para conseguir sus objetivos diabólicos.
El rostro...