DELIRIO
BALTHAZAR
—Balth…— su voz suena como si hubiera corrido un maratón —¡oh Dios!
—Cassy, mírame —mi susurro era una clara orden y Dios me salve, ella hizo caso.
Levantó su mirada y sus ojos eran dos pozos de oscuridad con sus pupilas dilatadas y ese deseo grabado en su rostro, se pasa la lengua por sus labios mientras toca mi torso con latente lujuria.
—Tu turno, vaquero — la palabra vaquero lo dijo en tono de burla mientras sus manos van a mis jeans y eso no fue una burla, su toque fue seguro y firme mientras toma mi paquete en sus manos y ronronea al comprobar el largo...