No pasa mucho rato hasta que me quedo dormida, para cuando despierto, Jacop aun conduce a mi lado, la música ha cambiado y suena justo su música, es decir un rock pesado, quizás sea Slipknot o algo así, no soy tan de ese estilo, pero lo tolero.
– al fin, ¿Cuántos días sin dormir tenías? – pregunta con sarcasmo
– No han sido días fáciles – comento tallando mis ojos, él sonríe y asiente
– Tu teléfono no ha parado de vibrar – comenta, mirándome serio
– ¿de verdad? – digo buscando el aparato cuando reviso, pues tiene razón
Un par de llamadas perdidas de Mike, tres de Dante, dos...