Eryx se deja caer sobre mi igual de extasiado, igual de cansado, a fin de cuentas está enfermo y acabamos de hacer un montón de ejercicio, siento sus labios dejar pequeños besos sobre mi clavícula, una y otra vez, sonríe contra ella y susurra
– me gustan tus clavículas son mordibles – no tengo fuerzas ni para reír por lo que de mi boca se escapa un ruido, algo así como un aja, pero sin fuerzas, el ríe y repite esas palabras que se ha empeñado tanto en decir, que estoy más segura que nunca de que las siente y muy feliz de que las exprese.
– te quiero JJ...