Nunca pensé que Eryx Wolf pudiera ser un romántico y que se le ocurrieran estas ideas, escucho pasos a mi espalda y lo veo llegar, con una bandeja con dos platos, coloca uno frente a mí y otro al otro lado de la mesa frente a la que será su silla, huele de maravillas, es un plato con espaguetis y una salsa roja que huele a gloria, me giro para verlo y me guiña un ojo y sale apresurado nuevamente, cuando regresa traer una botella de vino en sus manos, la deja en la hielera y toma asiento frente a mí.
Su enorme sonrisa me deja saber lo feliz y...