Desmond.
- “Maldito idiota, ¿qué va a pensar nuestro mate de nosotros?”- me dijo Daimon por enésima vez, mientras regresábamos a las dos de la mañana a nuestra habitación.
La verdad es que Irina me descontrola, me cuesta estar con ella a solas, sin que me domine la necesidad de marcarla, de cerrar nuestro vinculo, de que seamos uno de una vez.
Los celos me invaden si la mira otro hombre, aunque sé que nunca irían en contra de mi mandato, de mi poder, menos en mi manada, pero cuando llegamos a la mansión del Alfa, y vi la admiración de personal de servicio masculino por la belleza de su...