Irina.
Él me miró serio, y levantándose se acercó a mí.
- “La que no lo entiende eres tú, Luna, da igual lo que haya pasado hoy, tú eres mi pareja predestinada, y nadie puede saltarse eso, sin importar que se hayan llevado una mala impresión de ti, simplemente deben obedecerte y respetarte, por ser la Luna, y en caso contrario, se las verán conmigo.”- me dijo colocándose frente a mí a muy pocos centímetros, sabía que pretendía con su porte, su altura, y su intimidación innata, que yo cediera en esto.
Y quizá debería hacerlo, era el único Alfa que con su voz, su mirada, y hasta su olor,...