Irina.
- “Y esto ha sido todo lo que sucedió con esas dos estúpidas.”- me dijo Desmond, muy serio esperando mi reacción.
Llevamos más de dos horas, encerrados en su despacho, tras mi reacción de sometimiento a sus caricias, pronto nuestro cuerpo, por iniciativa de ambos, se transformaron, y él, agarrando una de las mantas que había en el sillón que estaba cerca de nosotros, me envolvió en ella, para que después, desnudo, y totalmente arrebatador, me llevarme en sus brazos, hacia su despacho.
Mientras era transportada en sus brazos, aún me agarraba a él, con las sensaciones de placer y calma que provocaba su cuerpo pegado al mío, y...