Capítulo 67 —Psiquiatra.
Jordan:
Luego del almuerzo y sin preguntarle, me la llevé para la cabaña. Necesitaba estar con ella y hacerle sentir cuando la había extrañado y cuán feliz me hacía, que estuviera en mi vida. Al llegar, ni bien entramos, nos fundimos en un beso, pero no cualquier beso, sino esos que te hacen sentir que te arrancan la columna vertebral y te patean las rodillas, esos que te dejan sin respiración y con el corazón palpitando a mil, mientras se hincha y también palpita mi miem*bro dentro de mi pantalón, queriendo salir para meterse dentro de ella, sí perder el tiempo. Pero no iba a ser así,...