Capítulo 48 —Gemelos
Jordan:
La tarde estaba avanzando rápidamente, y yo estaba absorto en los interminables correos electrónicos y documentos que necesitaban mi atención. Desde que asumí el cargo de CEO, mi oficina se había convertido en un centro de actividad constante. No obstante, me sentía más vivo que nunca, listo para enfrentar los desafíos que venían con la responsabilidad. De repente, un suave golpe en la puerta me sacó de mi concentración.
—Adelante —dije, sin levantar la vista del informe que estaba leyendo. La puerta se abrió lentamente y, para mi sorpresa, vi a Frida, la madre de Ginebra, de pie en el umbral. Ella siempre había sido una...