El viernes había llegado, me desperté treinta minutos antes de que sonara la alarma. tomé una ducha, me vestí y bajé por mi desayuno.
—¡Jen! —saludó Jesse al verme.
—Hola travieso —dije revolviendo su cabello.
Mamá me tendió un plato de huevos revueltos con tocino y tostadas francesas. Serví un poco de zumo de naranja y le acerqué el vaso de leche a mi hermano.
—¿Matt vendrá por ti o te irás conmigo? —trago la comida para responderle a mamá.
—Me iré contigo —dije.
Terminé mi desayuno y me levanté a lavar mi plato. Tomé una manzana de la despensa y la guardé en la mochila junto a mi almuerzo....