Valerie.
Ambos nos picábamos diciendo, que esa noche se iba averiguar quién era de los dos el verdadero cobarde. La última frase la dijimos junto mientras nos retábamos con la mirada, como dos gladiadores en la arena del circo, antes de enfrentarnos a muerte.
-“¡Venga a las Vegas o la muerte!”- y allí se terminaba la grabación.
Y sinceramente, nunca mejor dicho, en ese momento, estaba claro que uno o los dos íbamos a morir, o bien a manos de nuestros respectivos amigos, estaba segura de que ni Constantine, ni Samary estaríamos muy contentos, de que su boda hubiera sido desplazada por el escándalo que habían provocado el padrino y...