Valerie.
Ante la posibilidad de quedar irremediablemente humillada, ante el ser más pervertido que he conocido, y después de haberle jurado y perjurado, que yo no era como las otras, que a mí no me iba a seducir, estupidez por mi parte, dicho sea de paso, porque este hombre cada vez que me tiene cerca, consigue encender mi cuerpo como si fuera una caldera, pero nunca he dicho que sea inteligente. En fin, no podía dejar que se saliera con la suya.
Y como bien me ha enseñado Samy, no hay mejor estrategia en un ataque la sorpresa, para un buen contraataque.
Así que relajé mi cuerpo, y me estiré...