Ambos estábamos tan concentrados que no nos dimos cuenta de que de pronto fuimos rodeados, policías, guarda Costas, gente del grupo de escoltas de Nikolaus, al parecer mi marido, había movilizado a todo el mundo.
Akon al verse acorralado, intentó agarrarme, fue en ese momento cuando hice uso de mis inestimables clases de defensa personal. Con un movimiento, le golpee en el cuello y del golpe soltó la pistola, que resbaló por el pantalán cayendo al mar. Lo siguiente que pasó lo viví como si fue una película, un enorme griego, se abalanzó sobre Akon, interponiéndose entre él y yo.
Mientras lo golpeaba como si no hubiera un mañana, mi...