Samary.
La respuesta me llego desde mi cerca de mis oídos, haciéndome saltar en la medida de lo posible que me dejaba mi entumecido cuerpo, mientras un grito de sorpresa escaba de mis labios, el maldito se movía sigilosamente, pero enseguida reconocí el calor que sentí anoche durante nuestras largas sesiones de sexo, cuando lo tenía cerca de mí.
-“Creo que te advertí anoche que esto iba suceder, ni no controlábamos el nivel de pasión, pero tú me dijiste que de eso te preocuparías por la mañana, ¿o no lo recuerdas Hera?”- me dijo mi marido mientas me alzaba en sus brazos, completamente desnuda, para llevarme a una bañera ya...