—Amore mio —Emma llama la atención de Adriano, apenas se asoma por la puerta del baño mientras camina a paso lento hacia donde él se encuentra.
—Per tutti gli angeli! —dice Adriano en un susurro mientras la detalla de pies a cabeza—. Emma, amore mio…
—¿Te gusta? —pregunta ella avanzando con sus taconazos que retumban en toda la habitación, hasta quedarse a un paso de él.
Adriano traga saliva un par de veces y ni aun así consigue desanudar su garganta. ¡Mierda! Él sabía que nada sería normal con ella en su luna de miel, pero esto supera ampliamente todas sus expectativas. Emma está tan bella que parece un ángel...