—¿Por qué estás preguntando eso? —Benedict la mira, extrañado—. Tú sigues siendo la señora de esta casa. Solo quiero protegerte, proteger a los niños, es lo que Egil hubiese querido, no creo que esta discusión entre nosotros sea necesaria en estos momentos.
—Es una discusión necesaria, Benedict. A mi esposo lo mataron y a mucha gente más. Destruyeron todo, si eso no es razón suficiente para que tú y yo hablemos, no sé qué decirte.
—Adelaide…
—Mi nana está muerta. Ellos la mataron a sangre fría —Adelaide empieza a sollozar—. Mataron a muchas personas. Vendrán por mí y mis hijos si saben que sobrevivimos. Ellos son inocentes.
—Eso no pasará,...