“¡Vaya, tus amigas sí que están locas!” envió Robert, después guardó su celular en el bolsillo de su pantalón.
Se sentía incómodo en aquel lugar, sus ojos no dejaban de observar a Laura, no podía creer que todo ese tiempo estuvo hablando con ella. ¿En realidad era L?
No parecía nada la chica que él imaginó que sería. Se veía indefensa y bastante insegura de sí misma. En cambio, la L que él creía conocer, era una joven madura para su edad, risueña, inteligente, bastante analítica y extrovertida, aparte que se mostraba bastante segura de sí misma.
Laura llevaba varios minutos esperando un mensaje de R, pero, parecía que el...