Cristian abrió la puerta del departamento y volteó a ver a Lorena, quien estaba totalmente congelada a unos centímetros de distancia de él.
—Vamos, amor —dijo Cristian con una ligera sonrisa en su rostro.
Lorena entró al departamento y sus ojos se volvieron grandes al ver lo majestuoso que era. Frente a ella había una enorme sala con unos muebles negros, las paredes blancas eran bastante altas y al fondo se encontraba una pared de cristal por la cual se podía apreciar la vista nocturna de la ciudad.
En la derecha se podía apreciar la cocina, ya que, el espacio era de concepto abierto. Todo tan sofisticado y bien organizado,...