Lo veo ahora mientras lo miro.
—La casa está allá. —Señala hacia el camino con los árboles más altos—. Mis hombres os mostrarán el camino. Es importante mantenerse en el camino y seguirlo con precisión. Este es su territorio, por lo que somos como corderos yendo al matadero si alguno de nosotros es atrapado.
Le creo y eso es lo que me preocupa.
—En ese caso, creo que es mejor que nos agrupemos—sugiere Massimo—. Y usemos los intercomunicadores.
—Estoy de acuerdo—responde Alejandro con un asentimiento entrecortado—. ¿Qué tal si diez hombres se quedan aquí como respaldo y nosotros entramos con el resto en tres equipos de diez.
—Acordado. Quédate aquí....