Lo observo. Estoy tan concentrada en sus ojos que casi pierdo el toque de color en el cuello de su camisa.
Debido a que siempre está de negro, la mancha de lápiz labial rojo se destaca. Es el único color que le he visto. El pintalabios de otra mujer.
El agujero en mi corazón rápidamente se hace más ancho y profundo, y niego con la cabeza hacia él. Lo imagino con otra persona, tocándola como me tocaría a mí, poseyendo su cuerpo como haría con el mío y eso me enferma.
Bastardo.
El mensaje que recibió anoche podría haber sido de ella. Estuvo fuera toda la noche, o lejos de...