Cada vez más, día tras día, así es como me empiezo a sentir. Ya he caminado antes por este camino. El camino que toman los inútiles cuando saben que la muerte se produjo a causa de sus acciones. Ese camino está reservado para demonios imprudentes como yo.
—Éste tenía información—murmuro sin pensar como si importara. De cualquier manera, ahora no tiene importancia.
Mis ojos vuelven al hombre en el suelo, y saco mi cuchillo de su corazón, permitiendo que la sangre contenida brote de su cuerpo.
—Estaba en sus ojos—agrego, tomando una respiración mesurada—. Sin embargo, el hijo de puta nunca iba a hablar.
Arranco la manga de la camisa...