Dispuesta a todo
El comentario del señor Cavill dejaba en claro que, a pesar de ese arranque difícil en presencia de Arthur que evidenciaba que aún le costaba reconocer sus sentimientos en público, las cosas podían comenzar bastante bien para el resto de la noche. Su disposición a dejar latente de manera directa lo que debía ser un acumulado de todo un día me llenó de ánimo y de expectación, tanta que sin darme cuenta me quedé obnubilada y sin poder reaccionar de manera coherente a lo que habían sido sus palabras expresivas.
Sus ojos eran un deleite para mí que contribuía a acentuar ese despiste que me sostuvo por...