Por Sergio
Los periodistas que nos estaban molestando y los pequeños grupos de distintas comunidades, salieron todos huyendo como ratas.
Recién cuando arrancó la ambulancia, corrieron hacía ella algunos camarógrafos.
Sí, en el momento en el que tenían que despejar la calle.
Le pusieron oxígeno y le cortaron su precioso saco rosa, también lo hicieron con la blusa de ¿Encaje? No lo creo, era una tela parecida, quedando solo con un corpiño blanco, este sí era de encaje, cubriendo parte de su...delicioso pecho.
Dios, tiene una bala y yo…
-Fue sólo superficial, la bala apenas la rozó, dejando quemaduras apenas profundas, fue solo un roce.
Me volvió el alma al cuerpo.
Comienza a moverse en la camilla.
Reacciona tratando de sacarse la mascarilla.
-Las nenas.
Dice con voz bastante débil.
Está asustada, es su primer juicio y quisieron matarla dos veces.
-Las nenas…
Insiste.
Busco en su cartera, no sé desde cuando la tengo yo, agarro su celular, no quise ahondar con las cosas que tenía dentro de su bolso.
El celular estaba bloqueado.
Se lo extiendo para que ponga se huella digital.
-¿A quién llamo?
-Abogado, no le haga hablar, aunque superficial, no deja de ser una herida de bala y todavía no sabemos si el impacto pudo haber quebrado un hueso, es muy delgada…
-Andrea.
Dijo, iba a buscar entre los contactos, pero busqué en las llamadas recientes.
Era la única persona con la que hablaba…
Llamo y antes que pueda contestar, la voz de una chica comenzó a hablar.
-Caro, ¿Cómo te fue?¿Lo lograste? Ni que preguntar, contame y contame que dijo tu lindo jefecito.
-Soy Sergio Hortiguera Del Valle, hubo disparos a la salida de tribunales y una bala le rozó el brazo a Carolina, es superficial, yo estoy con ella, me pidió que la llame y que se ocupe de las nenas.
-¿QUÉ?¿Cómo está? Pasame con ella.
-No puede hablar, tiene oxígeno, está bien y ocúpese de las nenas.
-Si, me ocupo, ¿En dónde está?
-La llamó luego.
Corté sin más.
Llegamos al hospital.
La estaban atendiendo en emergencias, a mí no me dejaron pasar.
Ya había reporteros en la puerta.
Maldita sea.
Por Carolina
El interrogatorio estaba llevándose a cabo perfectamente según mis planes, el individuo estaba exasperado, hasta que a los gritos, confesó, sin embargo no esperá que saltara con tanta agilidad, sobre el estrado y se ma lanzara encima, me dio un puñetazo, que me tiró al suelo, me lastimó, y lo iba a seguir haciendo, ya vi la suela de su zapato a un centímetro de mi rostro, iba a desfigurarse la cara de una patada, cuando se escuchó un disparo y el infeliz que cae al suelo, cerca mío, enseguida Sergio me levantó y me llevó en brazos a una especie de enfermería, también estaba Omar.
Su amigo de siempre, aquel que veo en la oficina a veces y era el morocho, no lo es tanto, por el que Andrea se volvía loca.
Es socio del bufete, algo así como el segundo al mando, después de Sergio.
Me llevaron a una oficina, estamos los tres juntos.
No quise ir al hospital, era demasiado por una trompada.
-Lo lograste, chiquita.
Dice Sergio con una sonrisa.
Me felicitó, siento que ya tendría que dejar de ser Elle para él y eso me hace muy feliz.
Omar dice de repente.
-Esto no terminó.
Lo miro sin comprender, el juicio fue un éxito, el acusado confesó.
Entonces me hablan de los periodistas, los de peor calaña, de los derechos humanos, de las distintas comunidades que no están de acuerdo ni con el juicio ni mucho menos con el fallo.
Me hablan indicando que vamos a ser nosotros quienes vamos a ser interrogados y no de forma muy amable.
Me dijo que Omar va a estar detrás mío, que escuche y repita lo que diga él, pero el que va a tratar de contestar todo, es Sergio, quién va a estar a mi izquierda.
Me preguntó si quería tomar algo, si estaba bien.
-A la jungla entonces.
Dijo mientras me acomodaba el cabello detrás de la oreja y me daba un beso en la frente.
Eso me puso más nerviosa que enfrentarme a todos los periodistas, que según me decían, eran despiadados.
No puede ser tan cariñoso.
Fué el único hombre con el que estuve en mi vida...y es el padre de mi hija.
Él no lo sabe y jamás lo va a saber, no me arriesgaría a perder la custodia de Priscila, que por ahora, estoy batallando con la hermana de mi cuñado, con esa maldita mujer peleó por la custodia de mis dos sobrinas hasta la muerte.
Nadie, jamás, se puede enterar que Priscila es mi hija.
Siento su mano en mi espalda.
Me suceden cosas cuando estoy con él y rechazarlo cada vez me cuesta más, lo hago para mantenerlo alejado de las pequeñas y por ellas todo esfuerzo vale la pena.
Estaba contestando Sergio a algunas preguntas, ridículas desde todo punto de vista.
Comienzan a hacerme esas preguntas estúpidas, a mí.
Saqué la paciencia de donde no tenía y les contesté, sin esperar a escuchar lo que Omar pudiera decirme, estábamos manejando bien el tema, de repente, entre la multitud se acercó un hombre, me empezó a acusar, a los gritos.
De repente sacó un arma y me disparó.
Sentí que Sergio me jalaba hacia él, no supe más, me desmayé en sus brazos.
Me desperté en la ambulancia y pedí por las nenas.
Como si supiera de qué se trataba, o tal vez adivinó, buscó el celular en mi bolso que lo tenía él, apenas dije Andrea, ya se ocupó de todo.
Es inteligente, intuitivo, imponente, se hace cargo de todo y resuelve todo, en forma inmediata.
Creo que me desmayé o me dieron algún calmante, no lo sé, cuando me desperté, estaba en una habitación privada de un hospital, con Sergio sentado en un sillón, revisando su celular.
Parecía cansado.
Lo observé un largo rato, no se había dado cuenta que estaba despierta.
Hice un movimiento y pegué un gemido, el brazo me dolía horrores.
-Hola, Elle..
Apenas puedo sonreír, el dolor era insoportable.
-¿Qué me pasó en el brazo?
Preguntó con voz temblorosa.
-A ver… el brazo lo tenés, los huesos no están quebrados…
-Me duele.
Por Sergio.
Dice ¨me duele¨, lloriqueando como una nena chiquita y yo quiero abrazarla, consolarla.
Pasó por mucho en su primer día en los tribunales.
Me acerco a la cama, y me inclino para darle un beso en la frente.
-Chiquita, te prometo que va a pasar y no te va a quedar ninguna marca.
Se le caen las lágrimas, la entiendo, está liberando el estrés.
Comienza a toser y se inclina hacia adelante dejando sus pechos casi descubiertos, mis ojos se van hacia ellos.
Me miró horrorizada, se tapó con la mano que tenía libre.
-Estoy...desnuda..
-Sí y no sabés todo lo que te hice cuando dormías.
Se lo digo al oído.
-¿Qué?
-Es mentira tontita...para hacer lo que tengo en mente, te necesito bien despierta.
Está ruborizada y le tiemblan los labios.
Evita mirarme a los ojos, no entiendo, está acostumbrada a que le digan groserías en todo momento y conmigo se pone muy nerviosa ¿Será que siente algo por mí?
Esa idea ya no me gustó tanto, la estoy seduciendo continuamente, pero es solo por unas horas de sexo.
-¿Tenés idea qué sucedió con mi ropa?
-Te la rompieron en la ambulancia, prometo que te regalo algo color…rosa.
-Me hacés reir.
-Me encanta que te rías.
-¡Las nenas!
-Ya hablé con tu amiga Andrea ¿Te acordás?
Se queda pensando y asiente con la cabeza.
-¿Podré mandar a buscar ropa?
-Claro, mando a mi chofer a tu casa.
-¿Me pasás mi celular, por favor?
Se lo doy y no hace falta estar demasiado cerca para escuchar la conversación entera, su amiga habla a los gritos.
-Andrea.
-Amigaaaaaaaa ¿Cómo estás?¿Te voy a buscar?¿Adonde?
-Calmate, vas a asustar a las nenas, solo mandame ropa, el chofer de mi jefe, va a ir a buscarla.
-Hasta la voz sexi tiene tu jefe.
-¡Andre! Que no te escuchen las nenas, que después repiten.
Le doy la espalda, para que no vea mi sonrisa.
Aprovecho y le mandó un mensaje a mi chofer.
-En 10 minutos está en tu casa.
Le digo cuando cortó con su amiga.
-La dirección…
-Está en el listado de empleados.
Me adelanto a lo que me está por decir.
-¿Quiénes son las nenas? Las nombraste desde un primer momento.
Su sonrisa se vuelve la cosa más dulce del universo.
-Mis sobrinitas.
La miro para que siga hablando, es lógico que le pregunte, después de todo, las nombra a cada rato y la estoy cuidando desde hace horas…
Sin ningún esfuerzo.
Con mucho placer.
-Las hijas de mi hermana.
Se le quiebra la voz y las lágrimas comienzan a fluir.
-Perdón...Paula y el marido fallecieron en un accidente automovilístico, hace 4 meses…el hijo de puta tenía 1.5 de alcohol en sangre, se dio contra un guardrail...solo…
Rompió a llorar desconsoladamente.
La abracé.
-Chiquita...
Al rato siguió hablando.
-Quedé a cargo...solo estoy batallando la custodia con la hermana de él, que no las quiere y para mí son mi vida entera.
-¿Por qué quiere la custodia?
-Por la herencia...es mucha plata, de verdad mucha…
-Ellas viven con vos.
-Sí, en la casa de mi hermana.
-Antes que me olvide, tomé las llaves de tu auto y Omar se encargó de sacarlo del garage de los tribunales, un chofer lo dejó en la puerta de tu casa, si querés, le deja la llave a...Andrea.
-Sí, es mi mejor amiga, se mudó conmigo después del accidente.
-¿Y tus padres?
-No tengo.
-Lo siento chiquita…
-Está bien, lo único que me afecta es la muerte de Paula.
Entra un médico y una enfermera, me piden que me retire, la van a revisar.
Está...desnuda y ese tipo...es médico, me dije.
No me tiene porque afectar que la miren.
Sin embargo, dos minutos después estaba golpeando la puerta.
-Puede pasar.
-Yo recomiendo que se quede internada esta noche, solo para observación, pero la paciente no quiere ¿Se hace cargo usted? Ella está muy ansiosa.
-Sí, me hago cargo.
Ya sé que le preocupan sus sobrinas.
Pasó por mucho últimamente.
Se va el médico, llega mi chofer y me entrega una bolsa.
-¿Te ayudo?
Le pregunto divertido.
-No corresponde.
Me contestó en serio.
Le hago un puchero y salgo a buscar a la enfermera que justo venía con el alta.
Al menos, con mis juegos se le fue un poco la angustia.
Está totalmente a cargo de la educación de dos criaturas que no son suyas y apenas tiene 22 años, eso me impactó.
Salió la enfermera y entré sin perder tiempo.