Podría besarlo, aquí mismo, ahora mismo. Sally, Belinda, unas palabras. Todos se levantan.
_ Espérame en el pasillo, Prue.
Salgo y doblo la esquina, abrazando mi iPad contra mi pecho, mis piernas tambaleantes, mi sangre corriendo por mis oídos, perdiendo el equilibrio aún más. Considero correr y nunca mirar atrás.
_ ¿Salida? ¿Es esto cierto? _ Las paredes no están insonorizadas y, gracias al pasillo vacío y silencioso, puedo escuchar fácilmente la voz profunda de Diego a través de la puerta.
_ Es una novedad para mí.
_ Era tu asistente, Diego _ofrece Belinda, el tono de suficiencia salta a la vista.
_ Sé que estuvo en el salón anoche....