_ Amaría eso.
Media hora a solas con Diego.
_ Tus brazos se están poniendo rojos, por cierto. ¿Te pusiste protector solar?
_ No, lo olvidé.
Diego frunce el ceño con incredulidad ante sus brazos, bronceados de un saludable color dorado.
_ Hay algo ahí dentro.
Asiento con la cabeza hacia la pequeña bolsa de lona del torneo que se encuentra en la pequeña consola.
_ Oh Dios.
Mete la mano.
_ Olvidé que incluyen... _Su voz se desvanece mientras su mano se detiene. _... bragas de mujer en la bolsa del torneo.
Cubro mi risa tomándome lo último de mi té helado Long Island. Me he estado controlando bastante...