_ Está jodidamente lista _murmura Ronan.
Desde debajo de mí, Diego sonríe.
_ Supongo que ella realmente quiere tu pene allí.
Nunca pensé que escucharía a Diego bromear así.
_ ¿Estás seguro de que estás de acuerdo con esto? _Yo susurro.
Diego hace una pausa.
_ ¿La verdad?
Mi estómago se aprieta.
_ Sí.
_ Quiero sacarle los dientes a puñetazos. Pero también está poniendo mi polla tan dura como una jodida tubería de acero.
Detrás de nosotros, Ronan se ríe.
No puedo evitar mi propia sonrisa.
_ Todo te pone duro.
_ Todo lo que tenga que ver contigo me pone duro _corrige.
_ Y será mejor que se...