_ Supongo que estamos a punto de averiguarlo _susurro, los nervios se revuelven en mi estómago mientras me muevo para encontrarlos. No del tipo divertido y coqueto. Los que están atados con una fuerte dosis de ansiedad.
_ No camines demasiado rápido_ murmura Diego a mi lado.
_ Pero es difícil empujar esas ruedas sobre la hierba.
_ Exactamente.
Regaño a Diego con una mirada furiosa, pero es débil, suavizada por mi propia risa gutural.
_ Deja de ser malo.
_ Apenas estoy comenzando.
Nos encontramos con papá y Abraham a mitad de camino, los ojos de papá parpadean entre Diego y yo, finalmente fijándose en él.
_ Hola, Sr....