Debería estar sorprendida de que admitiera eso, pero no lo estoy. Debería estar completamente disgustada por esa perspectiva. Pero en lugar de eso me encuentro riendo tontamente y el calor floreciendo en mi interior.
_ Dios, se está volviendo imposible resistirte, roja _susurra, inclinándose para colocar el beso más suave en mi mandíbula.
No debería dejar que haga esto. No debería dejar que ninguno de ellos se saliera con la suya con nada de lo que han estado haciendo últimamente. Y, sin embargo, no me alejo, deleitándome con la cercanía, con su olor, con el calor de su cuerpo, con el conocimiento de que me desea.
Sus labios encuentran mi...