Vicenzo. Vicenzo. Vicenzo. Es el único pensamiento que me acompaña en mis días vacíos. ¡Oh, al diablo! Debería estar contenta, esta es la mejor solución para mí, para nuestro hijo. Estoy intentando convencerme con todas mis fuerzas, pero por lo que parece no lo estoy consiguiendo. Me falta como el aire que respiro y paso las noches insomnes pensando en el tiempo que hemos pasado juntos, en todo lo que ha sucedido. Me gustaba ese carácter especial y duro, lo hacía único y parece que no lo olvido.
Hoy estoy más triste que nunca porque he visto a la niña, tendré una hija. En el instante en el que la...