—Eres lo más hermoso que he visto en mi vida, Adrienna… Y todos tienen que saber que eres mía. Lo que veo es un hombre orgulloso de su conquista. Yo no soy un objeto de exposición, soy una persona con sentimientos y debería ser libre de decidir por mí misma. Uno de los guardaespaldas se acerca susurrando algo a Vicenzo, se pone tenso y murmura algo en ruso. Creo que hay problemas al acecho.
—Pequeña, tengo que alejarme un segundo. Date una vuelta, pero no hables con nadie.
—Advierte. ¿Cree que soy su perro o qué? Asiento con falsedad mientras se aleja. No estaré aquí posando para todos, ni lo...