Abro los ojos y miro el reloj. Solo las 7:00. No me siento bien, tengo el estómago revuelto. Y eso que no creo haber comido nada diferente. Han pasado tres semanas y todavía estoy aquí. Vicenzo me ha seguido escribiendo y Rodrigo me dice que esté tranquila, según sus hermanos no vendrá a buscarme por la fuerza. Sorprendente.
Me preguntó cuánto aguantará… Espero al menos el tiempo de organizar mi vida. Hubo un instante donde estuve a punto de ceder, quería escribirle, pero después resistí a la tentación. Parece que por primera vez esta respetando mis decisiones, pero estoy segura de que ya habrá decidido cuánto tiempo concederme.
Rodrigo insiste...