Chapter 6

Chapter 6

Capitulo 6

Durante el camino a la casa de Aron, Alice solo tenía ojos para su pequeña bebé, le parecía la niña más hermosa de todo el planeta y estaba ansiosa en que conociera a su tía Roxana, empezaba a preocuparse por ella, nunca había desaparecido de esta forma y aunque con su empleo siempre tenía que salir de la ciudad, la forma en la que habían perdido el contacto empezaba a ser alarmante.

Al llegar al apartamento del doctor Walker, lo primero que pensó Alice era que él también vivía en un lugar muy lujoso, esto dibujó una pequeña sonrisa en su cara y le parecía irónico que la madre de Francesco siempre la tildó de caza fortuna y ahora otro hombre adinerado se atravesaba en su camino.

— Bien, te voy a mostrar la habitación de invitados, ahí podrán estar muy cómodas.— dijo Aron cuando entraron en su apartamento.— de este lado está la cocina y puedes tomar todo lo que necesites.

— Gracias doctor Walker, es usted muy amable y atento, pero le recuerdo que no estaremos acá por mucho tiempo.— repuso Alice de inmediato, él mostraba mucho interés en ella y no tenía la intención de hacerlo creer cosas que no iban a suceder.

— Dime Aron por favor, no tenemos tanta diferencia de edad y doctor Walker ya me dicen en el trabajo.— reprochó él, mientras colocaba una mano en el hombro de Alice haciendo que ella se incomodara mucho.

— ¿Dónde dijo que estaba nuestra habitación?

— Si, por acá, sígueme.

Luego de descansar toda la tarde, alice salió a la cocina para buscar algo de comida, el desayuno en el hospital había sido bastante poco y ya empezaba a sentir hambre. Aron estaba en la sala, usando su laptop y se levantó del sofá al mirarla.

— ¿Necesitas algo?— preguntó apresuradamente.

— No se preocupe por mí, solo iba a buscar algo para comer, usted siga con su trabajo.— se excusó Alice, quería pasar desapercibida, pero al parecer llamaba su atención de cualquier forma.

— Toma asiento, prepararé algo de cenar.— sentenció él, siempre era muy dominante frente a ella.

Alice no tuvo más opción que tomarle la palabra y quedarse en el sofá mientras él preparaba algo para comer, en ese momento recibió una llamada de Roxana y su corazón se aceleró, ella aún no sabía que ya había nacido la pequeña Caroline.

— Alice, ¿Dónde estás?— preguntó Roxana de inmediato, estaba exaltada y Alice suponía que se encontraba en la cabaña de sus padres y al no encontrarla ahí se asustó mucho al pensar que algo malo le había ocurrido.

— Roxana, cálmate, estoy bien.— trató Alice de tranquilizarla.— ayer entré en labor de parto y traté de conducir hacía el hospital.

— ¿Qué? Pero si aún no había llegado la fecha.— la interrumpió ella, seguía muy agitada por toda esta situación.

— Si, lo sé, debes calmarte, arrolle a un hombre, no podía conducir bien por el dolor, pero afortunadamente era un doctor y atendió mi parto en tu auto, lo siento mucho, creo que estropee el asiento trasero.

— Por Dios Alice, perdóname tú a mí por no estar ahí, salí de emergencia de la ciudad, ¿Segura que estás bien? ¿En donde estas ahora mismo? ¿En qué hospital?— Roxana era una persona muy calmada, pero en situaciones complicadas como esta siempre se sobresaltaba demás.

— No debes disculparte por nada, estoy bien y Caroline también está bien.

— Alice, la nombraste cómo te lo sugerí, me vas a hacer llorar.

— Por supuesto, no había otro nombre más hermoso que el que le puso su tía y madrina.

— Necesito verte, ¿En qué hospital estás?

— Eso será complicado, no estoy en un hospital, te llamaré mañana para darte la dirección de dónde estoy ahora y así puedas visitarme. Adiós, gracias por seguir pendiente de mí.

— Adiós Alice, ¿Segura estás bien?

— Si, segura, hasta mañana.

Alice volvía alegrarse muchísimo por volver a tener noticias de Roxana, ella la tenía muy preocupada, pero afortunadamente estaba bien y mañana podría venir a visitarlas para ponerse al tanto de todo.

— La cena está lista, será algo ligero, no puedes comer muy pesado dado que acabas de traer a un bebé al mundo.— dijo Aron acercándose a la sala después de un rato.

— Muchas gracias se ve todo muy delicioso.

— No hay porqué, y, ¿Estabas hablando con el afortunado padre de tu hija?— está pregunta devolvió a Alice a la realidad, su estado de ánimo cambió de inmediato, volvía a sentir tristeza en su interior al recordar a Francesco y el hecho de no tener ninguna noticia de él la atormentaba demasiado.— discúlpame, no te quise incomodar, si no quieres hablar sobre eso no hay problema, mejor disfrutemos de la cena.— se excusó Aron, estaba apenado y esto no era su culpa, era obvio que las personas preguntarían por el padre de su hija recién nacida.

— No tienes porqué disculparte, estaba al teléfono con mi mejor amiga, gracias a ella puedo decir hoy que tengo cómo sostenerme junto con mi hija. Con respecto al padre de mi bebé, es complicado, ni yo misma sé a ciencia cierta lo que ocurrió, así que no sé cómo explicarlo.

— Bueno, fue una imprudencia de mi parte de todos modos, siéntete en total libertad de invitar a tu amiga y a quien quieras a que venga a visitarlas, yo no podré estar, pero no habrá ningún problema por eso.

Escucharlo decir esto tranquilizó mucho a Alice, no sabía cómo decirle que además de estarlo incomodando en su casa, también recibiría visitas.

Terminaron de comer con una historia muy larga de Aron, él parecía no tener muchas personas con quién hablar, a pesar de ser adinerado y muy simpático, se comportaba cómo una persona que tenía muchas cosas qué decir y no tenía a quien.

— Puedes reposar la comida aquí, yo lavaré todo esto.— sentenció levantándose de la mesa con todos los platos.

— Yo puedo.

Intentó decir Alice, pero él solo le envió una fuerte mirada que no necesitó alguna palabra para mantenerla sentada.

— ¿Quién es ella?— preguntó Alice al acercarse a una cómoda que estaba cerca de la pared.

— Ella era mi esposa.— respondió Aron cambiando su cara completamente, era cómo si le habían recordado el peor momento de su vida.

— Lo siento no quise.

— No hay problema, ya han pasado cinco años, ella murió en un accidente de autos, tenía dos meses de embarazo.

— Siento mucho su perdida.— finalizó Alice, él había vuelto a la mesa para recoger los últimos utensilios que quedaban en el mesón.

Alice entendió que se sufre igual independientemente de la posición social que se tenga, solo hace falta amar con todas tus fuerzas para sentir cómo tu corazón se va destruyendo pedazo a pedazo con cada desilusión que tenemos en esta vida tan complicada y sufrible.

Mientras Alice se quedaba dormida al lado de su bebé, Francesco despertaba nuevamente en su cama en el hospital más lujoso de la ciudad, estaba solo y aunque le habían dicho que había pasado más de siete meses en coma no entendía cómo seguía sintiendo la necesidad de seguir con los ojos cerrados.

Viendo hacía la rejilla de la puerta, el único lugar por el que entraba un destello de luz, Francesco sentía una sensación extraña en su pecho, no llegaba a descifrar si era dolor lo que sentía, pero su corazón trataba de decirle algo que simplemente no lograba entender y así, sin más, volvió a cerrar los ojos quedándose dormido al instante.

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