La alarma había sonado más de cinco veces y aún seguía en mi cama, viendo el techo de mi habitación como si esto fuera lo más interesante del mundo, mientras tanto mi mente pensaba sin parar en un sinfín de cosas, logrando así cansarme y estresarme por lo que no podía controlar.
El futuro.
Las personas a mi alrededor.
Mis sentimientos.
La admisión a Oxford.
Mi padre.
De nuevo estaba sucediendo, de nuevo estaba siendo arrastrada cuando pensé que todo estaba bien, que mi salud mental estaba en su mejor momento.
De nuevo estaba cayendo y esta vez no estaba él para sostenerme.
Algo que aprendí de la forma más...