—Ali, ¿estás bien? —miré hacia la puerta donde estaba mi hermano con sus ojos rojos de tanto llorar, desde ayer que supieron que me iría no había dejado de hacerlo e igual mamá.
—¿Por qué lo preguntas? —cerré la última maleta y me senté, estaba agotada.
—No hay que ser muy inteligente para saber que algo pasa —me hizo un gesto y asentí, claro que podía pasar—. ¿pasó algo con Noah?
Escuchar su nombre era la clave a mi corazón y a mis lágrimas.
Inhalé hondo y suspiré, quería contarle todo, quería desahogarme con él, pero no podía hacerlo…no ahora.
—No me gustan las relaciones a distancia y decidí terminar...