Dos años después
Abrí mis ojos lentamente, la alarma había sonado y por más que quisiera quedarme durmiendo un poco más, no podía.
Sonreí cuando él fue lo primero que vi al despertar, esto siempre había sido lo que quería y era bendecida cada mañana cuando lo veía. Toqué suavemente su rostro, empezando a delinear cada parte de él.
Tenía un esposo muy sexy —pensé como toda una enamorada.
El cabello que caía sobre su frente lo hacía ver muy inocente... demasiado, pero Noah Anderson no tenía ni una pizca de inocencia.
Suspiré y no aguantándome más, lo besé, para mi sorpresa rápidamente fui correspondida.
—Estabas despierto —reí en medio...