Emma con los brazos extendidos hacia su esposo, “ven aquí, sonríeme un poquito y abrázame sí”.
Evander colocando el arco en el suelo, “no sé qué ha pasado aquí, pero lo descubriré y si me estás mintiendo sabes que me enfadaré”, - se acercó a su esposa y con deseo la beso apasionadamente, luego se empezó a dar besos en el cuello.
“Me gusta saber que sonríes”.
Evander sorprendido la miró a los ojos, “¿cómo sabes que sonreí?”
“porque lo sentí y lo sé”, - dice Emma dándole un empujón que le hizo sentarse en la cama, situándose encima él noto como crecía su miembro entre sus piernas, “como al...