Natalia
Se despertó antes que yo.
Escuché el ruido de la ducha, al menos se había animado a darse una ducha.
Fingí dormir, no sabía cómo manejar la situación.
Salió de la ducha y fue al armario.
Llegó a la cama, se sentó y me miró, incluso con los ojos cerrados sentí su presencia.
- Sé que estás despierta – pasó su mano por mi cabello – ¿Quieres hablar?
- No puedo engañarte - abrí los ojos - Creo que deberíamos hablar.
- Quiero disculparme por todas las veces que me he equivocado contigo - respiró hondo - Y sé que no fueron muchas, pero quiero que me perdones Nathalia...