nadia
Quería venganza, pero también lo quería a él.
Mis dos mitades luchaban dentro de mí en ese momento.
Pero cuando sus manos sostuvieron mi cuerpo estaba perdido.
Agarré su cabello acercándolo más y él ahuecó mi trasero y arrojé mis piernas alrededor de su gran cuerpo musculoso.
Estaba presionado contra la puerta y su boca bajó por mi cuello, cuando su lengua pasó por mi oreja me estremecí y perdí el control.
Entre susurros de lo caliente y maravillosa que era, las mordidas en la boca y los chupetones del hombre que amaba me hicieron ceder a ese momento.
Me llevaron a la cama, seguía aferrada a él, nos...