Qué manera de terminar mi cumpleaños número 27 junto a ti. Después de aquella gran fiesta donde la hemos pasado increíble con amigos y familia, tú y yo nos fuimos a nuestra habitación besándonos como si no hubiese mañana. Estaba por acomodarte sobre aquella cama, cuando me detuviste.
—Espérame aquí amor. Te tengo una sorpresa. — Dijiste dándome un último y corto beso para luego entrar al baño.
Tu media sonrisa seductora me hacía creer que me encantaría la sorpresa, y vaya que no me equivoque.
Saliste de allí cubierta en un albornoz de seda color negro y caminaste hacia la puerta. La cerraste con llave y una vez que...