Pretender que éramos dos extraños en el avión sí que nos costo. De manera disimulada acariciábamos nuestras manos y nos decíamos cosas bien bajito para que nadie nos escuchara, era un juego lleno de intensiones el cual exploto al llegar a la habitación de hotel aquella noche. Éramos capaces de comenzar un incendio con tan solo una mirada, entre tú y yo siempre han existido fuegos artificiales.
Caminar junto a ti por las calles de Paris se sentía diferente. Había venido tantas veces a esta ciudad, pero por alguna razón sentía que era la primera vez que conocía ciertos encantos de esta romántica ciudad. Quizás fue besarnos mientras caminábamos por...