Capítulo 13
Es un amor efímero
Joaquín
Mi madre permanecía de pie frente a mí, con los brazos cruzados y esa mirada afilada que siempre usaba cuando sabía que tenía la ventaja en una discusión. Mi padre ya se había retirado al despacho, probablemente para evitar más tensión en la conversación. Pero mi madre no era de las que se retiraban; Ella enfrentaba las cosas de frente, con una frialdad que siempre me había intimidado.
—Joaquín —dijo, con su voz firme, aunque su tono era más suave esta vez—. ¿Crees que no lo sé?
Fruncí el ceño, sin entender del todo a qué se refería.
—¿A qué te refieres? —pregunté...