Capítulo 8
Besos
Joaquín
—¿Qué haces aquí afuera? —preguntó, con exasperación.
—No puedes irte así —dije, cruzándome de brazos para no temblar—. Pasa a la casa. No es lógico que te quedes afuera en esta tormenta, mucho menos que conduzcas.
Él me miró en silencio por un momento, como si estuviera debatiéndose entre aceptar o no. Finalmente, suspir y apag el motor.
—Está bien —murmuró, salió del auto y cerró la puerta detrás de él.
En cuestión de segundos, ambos estábamos completamente empapados. La lluvia no daba tregua, y para cuando llegamos a la puerta de la casa, parecía que habíamos salido de un lago.
—Adelante —dije, sosteniendo la puerta...