Un escapé peligroso que Ángel tomó de manera tranquila y normal. Él solo se presentó frente a Ada, sin importarle los mil mensajes y llamadas que simplemente había ignorado.
-¿Cómo te sientes?
-¡Un aplauso! El caballero por fin se dignó a regresar, pensé que se te había olvidado que tienes responsabilidades en casa y con ella una esposa embarazada y con malestares.
Él solo la observó molesto. -No puedo solo quedarme en casa, debo trabajar para mantener el sustento del hogar, de no hacerlo yo, dime quién lo haría.
-¡No me importa! -se colocó de pie y sosteniendo su abdomen le lanzó una advertencia -Es la última vez que no...